sábado, 9 de enero de 2016

Margarita Ríe desde su Ataúd.....


Yace Margarita, en una hermosa urna color fucsia, su color favorito, así le había pedido a sus entrañables amigas para el día de su funeral, tarea esta que resulto un poco engorrosa,dada su sorpresiva despedida de este mundo, se veía muy hermosa, tez blanca,ojos ligeramente cerrados como en un plácido sueño, y en sus labios una pícara sonrisa, nadie diría que Margarita está muerta, si, y bien muerta, aunque no lo parezca, a todos cayó muy mal la fatídica noticia, pues hasta el día anterior había estado cantando y riendo, contenta como siempre, despreocupada como todos los días, coqueta y fascinante como ninguna, así decían sus múltiples admiradores, las mujeres la adoraban pues siempre tenía en sus labios el consejo sabio que en males de amores el sexo femenino desea escuchar, los hombres la amaban algunos de manera sana, otros la deseaban de forma lujuriosa, sus amigos disfrutaban de sus ocurrencias, habían algunos que la sentían desvalida y gustosos se ofrecían a resolver sus problemas de cualquier índole, y es que nunca Margarita pasaba desapercibida, tenía algo mágico en su persona que despertaba interés de todo aquel que la conocía, y a decir verdad era agradable físicamente sin ser una exuberante belleza, tampoco tenía un cuerpo despampanante, de rasgos físicos bastante comunes, sus detractores y muy escasos enemigos decían que no sabía que era lo que la gente veía en ella., siguiendo con su velorio, el cual se convirtió en un evento por demás extraño, llamaba la atención, por un lado su ex-esposo del que tenía ya 20 años divorciada, lloraba desgarradoramente frente al abierto ataúd, ante la mirada recriminadora de su actual esposa quien no comprendía porque después de tantos años de haberse dejado seguía moqueando como un carajito, sus hijos, obvio estaban desconsolados, sus amigas muy tristes, pero de vez en cuando se les dejaba escuchar con una risita entre cómplice y burlona ante lo que parecía el cuadro principal de este acto funerario tan singular, alrededor del féretro de Margarita habían cerca de 55 hombres, que lloraban a moco suelto, pataleaban, dando demostraciones públicas del más grande dolor que pueda sentir humano alguno, se abrazaban, gritaban, retorcían, y con extrañeza se miraban entre ellos, algunos se conocían de saludo, pero la mayoría jamás se había visto, ante este cuadro desgarrador a una de las amigas de Margarita se le ocurrió preguntar cuál de ellos era el novio de la difunta, todos al unísono gritaron YO.... , se miraron confundidos, y nadie pudo parar el desorden que se formó en la sala velatoria, cada uno de ellos reclamaba la exclusividad del amor de Margarita, se pusieron a recordar momentos vividos con la hermosa dama, las épocas en las que a cada uno de ellos. . Los afligidos caballeros fueron escuchándose entre ellos, negándose a reconocer lo que era obvio, pues, que la ahora difunta había sido amante de varios de ellos simultáneamente en su respectiva oportunidad, la expresión de dolor no se sabía si era por la muerte de la hermosa mujer o por haber sido engañados, orgullo de macho herido, pues se quedaban perplejos al darse cuenta que ninguno sospecho que ella le hubiera sido infiel, los hacía sentir como el mejor de los hombres, el más experimentado de los amantes, a su lado se creían únicos, protectores, inteligentes, hábiles, dulces,´etc. en fin con ella estaban como no lo habían hecho con mujer alguna, y ahora así ,sin anestesia, estaban descubiertos, no eran más que un montón de cabrones  de quienes Margarita se burló, es cierto, pero también les dio la magia de creerse exclusivos en la vida de ella, muchos se preguntaran si se trataba de una prostituta o algo parecido, pues no, era una dama refinada, elegante, discreta, amable y dulce, nadie podía sospechar siquiera estos pequeños deslices, que según cuentan sus compincheras amigas los disfrutaba sin involucrarse demasiado.

 Luego de esta confusión, de esta guerra de sentimientos encontrados, se dirige el cortejo al cementerio, a darle el ultimo adiós a la dulce Margarita, ante el hoyo donde debían colocar el ataúd, seguían las manifestaciones de dolor, llanto, inclusive algunas escenas del más intenso drama, en este instante, justo cuando las cuerdas van bajando cuidadosamente la urna, se escucha una gran explosión, se abre de par en par el féretro, salen luces multicolores, todos asombrados, vieron salir a Margarita vestida con vaporoso traje, riendo, feliz, la muchedumbre no sabía que hacer, no entendía que estaba ocurriendo, se suponía que era cadáver, y los cadáveres no hacían estas cosas, suspendida en el aire, el fantasma de Margarita se dirigió desde las alturas al público que acompañaba el entierro, con voz sonora les dijo:  Perdonadme amantes míos si en algún momento os engañe, no se preocupen que nadie sabrá cuantos de uds. hermosos caballeros sufrían de eyaculación precoz, cuantos eran impotentes, quienes eran egoístas en la cama, cuantos creyeron con grandes regalos podían comprar mi amor, ! Oh! ingenuos chiquillos, siempre estuvieron mas pendientes del placer que les pudiera dar que de la capacidad de uds, para entregarse, simplemente les regrese la moneda con la que uds, van por la vida relacionándose con las mujeres, .inmunes  al sufrimiento que pueden causar las necesitan para reafirmarse constantemente y por ello coleccionan amores y mujeres como si de barajitas se tratara, este hermoso y luminoso día quise traerles este mensaje, aprendan a entregarse un poco más, no teman a sus sentimientos, vivan sus experiencias con intensidad y plenitud, y sobre todo dejen el miedo al desempeño sexual, el terror al rechazo, que lo peor que puede pasarles es que les digan que no, y eso no es mal de morir, terminadas estas palabras los asistentes se miraban entre si, a los hombres afectados les preocupaba que se supiera en público de sus carencias sexuales, a las mujeres las mataba la curiosidad de saber quienes eran los mala cama mencionados por Margarita, ante la risita de una de sus amigas, hablo de nuevo el hermoso espectro, y uds. amigas mías, compañeras inseparables en las buenas y en las malas, no se burlen porque los flamantes maridos que hoy ostentan, todos fueron mis amantes, jajaja, y a algunos de ellos fui yo quien les enseño las delicias de una buena cama, solo me resta decirles, que los amo a todos, y que me marcho feliz y complacida, Ahhhh!!!!, me voy a dar prisa porque me contaron que por allá arriba hay unos ANGELOTES PAPIADOTES, que están buenísimos, como a mi me gustan y voy a jugar un poquitín con ellos, dicho esto desapareció en el azul infinito de aquel soleado Viernes de Primavera

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